Naturalmente que la mesa del Señor está abierta a los pecadores (de otro modo, ¿quién de nosotros podría acercarse a ella?), pero son los pecadores penitentes los que pueden acercarse a ella confiadamente.
2. La comunión
Inmediatamente antes de la distribución de los elementos viene lo que Cranmer llamaba «la oración de consagración» y lo que hoy se conoce generalmente como «la acción de gracias» o «la oración eucarística». La bella oración de Cranmer comenzaba con una compleja afirmación de la «eterna misericordia» de Dios en el don de su Hijo para que muriese en la cruz, quien hizo allí (por una única ofrenda de sí mismo, hecha una sola vez) un sacrificio, oblación y satisfacción total, perfecta y suficiente por los pecados de todo el mundo». El estilo podría denominarse «ampuloso» por los que siempre encuentran defectos, pero por lo menos nadie podría escuchar esta afirmación domingo tras domingo sin comprender el carácter final y suficiente del sacrificio expiatorio de Cristo. Luego, Cranmer ofrecía una oración para que los que iban a recibir el pan y el vino también pudiesen participar del cuerpo y la sangre de Cristo, y concluía con el relato de la institución de la Cena, en el que el oficiante repetía las palabras y acciones de Cristo, y de esta manera consagraba los elementos para su uso especial en la comunión.
Algunos ordenan sus cultos según un esquema diferente. Toman en cuenta las cuatro acciones sucesivas de Jesús en el aposento alto. Primero, «tomó» el pan y el vino en sus manos. Segundo, «dio gracias». Tercero, «partió» el pan en pedazos. Cuarto, «entregó» los elementos a los apóstoles ubicados alrededor de él. Este arreglo cuádruplo todavía se usa hoy. El que preside en la mesa toma primeramente el pan y la copa en sus manos. A continuación, da gracias dirigiendo a la congregación en la oración de acción de gracias. Esta oración puede abarcar la creación, la encarnación, la crucifixión, la resurrección, la exaltación y el don del Espíritu, si bien en mi opinión el énfasis del propio Señor en la centralidad de la cruz no siempre se acentúa suficientemente. En tercer lugar, el que preside rompe el pan, que se considera que ha sido consagrado por la oración de acción de gracias, e intercambia palabras con la congregación que retoman las palabras de . Cuarto, comparte los elementos con los presentes, generalmente con la ayuda de otros miembros para la distribución