La lectura de la Biblia y la oración

Página 77

La vida del cristiano

La salud física ofrece una ilustración adecuada. La mejor forma de mantenernos bien y combatir las infecciones no consiste en recurrir a los medicamentos específicos cuando hay una epidemia o estamos expuestos a los gérmenes (aunque esto puede ser necesario), sino más bien en fortalecer la resistencia durante el resto del año mediante buenos hábitos de dieta, sueño, y ejercicio. De igual manera, el verdadero secreto de combatir el mal y desarrollar la santidad de vida no está en lo que hacemos en el momento de la tentación (aunque por cierto que debemos clamar a Cristo Jesús en procura de ayuda), sino más bien en lo que hacemos el resto del tiempo, adquiriendo fortaleza espiritual mediante una vida disciplinada en el Espíritu. En el próximo capítulo nos ocuparemos de los medios de gracia.

La lectura de la Biblia y la oración

Si queremos progresar firmemente en la vida cristiana, es probable que nada sea más importante que la disciplina de tener diariamente un «momento devocional» con Dios. Es este uno de los principales medios de gracia a los que me refería al final del capítulo anterior. Idealmente, este momento sagrado con Dios es lo primero que deberíamos hacer por la mañana, y lo último antes de acostarnos, si bien cada cual ha de decidir cuáles son los mejores momentos del día en cada caso particular. Si perseveramos, pronto formaremos el hábito que nada, salvo una enfermedad, podrá romper.

Para los jóvenes es particularmente importante desarrollar esta práctica. En la década del 70, alrededor de un millón de jóvenes norteamericanos se dedicaban a la «meditación trascendental» cotidiana, durante la cual repetían vez tras vez su «mantra». ¿Por qué no han de desarrollar los jóvenes discípulos de Jesucristo el ejercicio mucho más provechoso de la meditación cristiana? «La lealtad de la juventud cristiana», dijo William Temple en 1943, «ha de ser primera y principalmente hacia Cristo mismo. Nada hay que pueda reemplazar el momento diario de compañerismo íntimo con el Señor. Encuentra el tiempo adecuado de algún modo y asegúrate de que sea algo real».

Sería un gran error, sin embargo, considerar que los momentos devocionales cotidianos son necesarios para la gente joven únicamente. Yo mismo puedo testificar, a partir de una experiencia de más de cincuenta años, sobre la necesidad vital de encontrarme con Dios de esta manera todos los días. Pienso, también, en el doctor Frank Gaebelein, director durante 41 años de la escuela Stony Brook, en Long Island. Cuando cumplió ochenta años le preguntaron qué querría aconsejar a la generación siguiente de líderes cristianos, y

Mis notas

77 / 125 · 61% del libro

🎙 Nota de voz Sin grabar