Creemos en Jesucristo

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Las creencias del cristiano

para la ansiedad (). De manera que es nuestro deber, y también nuestro privilegio, confiar en Dios. Los hijos de Dios no tienen por qué estar nerviosos o malhumorados. La duda y el descontento expresan una lamentable falta de confianza. Debemos aprender a confiar y a obedecer a este Padre de infinito amor, sabiduría y poder.

Tal vez «dependencia» sea la palabra con la que deberíamos cerrar este capítulo. Dado que Dios es nuestro Hacedor y Sustentador, dependemos de él por ser criaturas suyas. Si él es, además, nuestro Padre celestial, dependemos de él con humilde confianza. Tenemos dos buenas razones para acercarnos a él con humilde confianza. Es un privilegio ser dependientes de un Dios como él.

Creemos en Jesucristo

En tanto el primer párrafo del Credo de los Apóstoles habla sobre Dios el Padre, el segundo párrafo acerca de Dios el Hijo. Es más largo que los otros dos párrafos. Esto se explica porque los debates más importantes de la iglesia primitiva se relacionaban con la persona de Jesucristo y, fundamentalmente, porque el cristianismo es Cristo. El credo dice quién es él y qué vino a hacer a este mundo. Es decir, describe su persona divina–humana y su obra salvífica.

La persona de Cristo

«Creo ... en Jesucristo su único Hijo nuestro Señor ... nacido de la virgen María». Esta concisa afirmación indica que Jesús de Nazaret era tanto humano, hijo de María, como divino, Hijo de Dios.

1. La humanidad de Jesús

Los Evangelios sostienen claramente que el carpintero–profeta de Nazaret de Galilea era verdaderamente humano. Nació de una madre humana y se desarrolló desde niño, hasta hacerse adulto, en la forma en que lo hacemos todos. Tuvo un cuerpo humano, que experimentaba las angustias del hambre y la sed. Las tensiones de su incesante ministerio lo fatigaban. Se sentó en el brocal del pozo para descansar, y se quedó dormido sobre un cojín del barco. Tan abrumador fue su agonía en el huerto de Getsemaní que sus gotas de sudor parecían gotas de sangre. Finalmente, la crucifixión lo mató. Su cuerpo muerto fue retirado de la cruz, envuelto en una sábana, y colocado en una tumba en la roca.

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