El servicio para Cristo

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La vida del cristiano

dones, sus intereses y estudios, su capacidad para alentar a otros, o por una activa participación personal en diversas tareas.

Tercero, hay diferentes esferas de ministerio, según el lugar en el cual Dios nos haya colocado, comenzando con nuestra propia casa y lugar de trabajo, siguiendo con la iglesia local y el vecindario más próximo, y culminando con las necesidades del mundo en general. Un ministerio verdaderamente integral incluye estos tres aspectos. Obviamente Dios nos llama a especializarnos según nuestra vocación particular, nuestros dones, intereses y oportunidades. No obstante, el ministerio cristiano se relaciona con personas completas que sirven a personas completas en un mundo completo.

En este capítulo voy a concentrarme en las diversas esferas del ministerio cristiano, sin olvidar sus diferentes formas y tipos. Estas esferas constituyen cinco círculos concéntricos, que se irradian de nuestro «centro» personal formado por la casa o familia y el trabajo, hacia la iglesia y el vecindario, hasta alcanzar el mundo todo.

El ministerio cristiano en el hogar

Según la Biblia el matrimonio es una institución divina, no humana, y «Dios da un hogar a los desamparados» (). En efecto, hay un énfasis decidido en las Escrituras en el deseo de Dios de que las personas cuenten con vida de familia estable, alentadora, amorosa y enriquecedora. Su ideal es que comencemos la vida en el seno de una familia, y que crezcamos en relación con nuestros padres y los hermanos y hermanas que pudiéramos tener, hasta que (de conformidad con el propósito general de Dios) nos casemos y tengamos una familia propia. En cada etapa tenemos una responsabilidad dada por Dios para con todos los demás miembros de nuestra familia. La gente joven no debería tratar su hogar como un hotel, aun cuando desde luego deben tener libertad para desarrollar intereses externos al mismo. Los padres no deberían nunca preocuparse tanto por su carrera o su iglesia, sus tareas comunitarias o sus formas de entretenimiento, al punto que sus hijos (o su pareja) se sientan desplazados a un segundo lugar. El libro de Proverbios tiene mucho que decir acerca de la responsabilidad paternal en la formación de los hijos.

Hay tantas cosas en el mundo occidental moderno que contribuyen a desintegrar las familias (particularmente el divorcio y el abuso de niños) que es preciso tomar acciones positivas para mantener unida a la familia. No permitamos que la televisión desplace las actividades de la familia, y que sean salidas, deportes, música, teatro, juegos o la lectura en voz

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