El servicio para Cristo

Página 105

La vida del cristiano

obras tales como limpiar la iglesia, arreglar las flores, hacer cosas y remendar otras, lavar la vajilla, escribir sobres y despachar cartas, ayudar a la gente a ubicarse en los asientos, contar y llevar al banco las ofrendas, llevar los libros, cantar en el coro, tocar en la orquesta, leer las lecturas bíblicas, enseñar en la escuela dominical, dirigir el grupo juvenil y colaborar en las comisiones de la iglesia. Estas tareas y otras son vitales para el buen funcionamiento de toda iglesia.

Lo triste es que comúnmente la visión de las tareas para los laicos termina allí. La razón es que a menudo se hace una división demasiado rígida entre los pastores y los laicos, con una distinción entre el ministerio «pastoral» (o sea lo que compete a los pastores) y el servicio «práctico» (las cosas que pueden hacer los laicos). Ahora bien: es cierto que en el Nuevo Testamento el papel principal del pastor radica en la enseñanza, que incluye la predicación, el aconsejamiento de personas individuales, y la preparación de grupos. Pero los ministerios «pastorales» pueden perfectamente ser compartidos con laicos con dones, preparados y comisionados para cumplir esas responsabilidades. Muchas iglesias tienen «ancianos» y «diáconos», que trabajan en íntima cooperación con los pastores. A veces predican y dirigen cultos, colaboran en la celebración de la cena del Señor, visitan, aconsejan, son líderes de grupos de comunión, preparan a otros para el bautismo y el ingreso como miembros de la iglesia, preparan parejas para el casamiento, y supervisan diversos departamentos necesarios para el desenvolvimiento de la iglesia.

Es un error, por consiguiente, hacer referencia al pastorado como «el ministerio», porque da la impresión de que no hay ningún otro. La verdad es que hay cientos de ministerios cristianos diferentes en la iglesia y en la comunidad. Por cierto que es un privilegio muy especial ser llamado al ministerio pastoral ordenado. Es una «noble función», afirma Pablo en , dado que los pastores son «obispos» para pastorear la iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre (). Pero no debemos colocar a los pastores sobre un pedestal. Tampoco deberíamos reconocer a los diversos dones que Dios da a su pueblo, y formar un equipo de líderes en la iglesia local integrado por pastores y laicos, hombres y mujeres, asalariados y voluntarios, jóvenes y viejos, cuyos dones se aprovechan para la edificación de la iglesia.

Mis notas

105 / 125 · 84% del libro

🎙 Nota de voz Sin grabar