Cómo estar seguro de ser cristiano

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Los comienzos de la vida cristiana

externos y visibles de un don interior y espiritual de parte de Dios». De manera semejante, una de las homilías del siglo dieciséis (que eran modelos de sermones para uso de los clérigos) denomina a ambos ritos «signos visibles a los que se anexan promesas». Más sencillamente todavía, el bautismo y la santa cena son «palabras visibles» (Agustín), promesas dramatizadas.

Los seres humanos utilizamos signos para transmitir y confirmar nuestras promesas. «Olvidaré todo el pasado y seré tu amigo», le dice alguien a otra persona con la que estaba enemistada, y le extiende la mano como indicación de su ofrecimiento de reconciliación. «Te amo, y te diré el esposo a su mujer, y la cubre de besos. «Serviré siempre a mi país», dice el soldado, mientras saluda a la bandera. Nuestra vida cotidiana se enriquece mediante muchas señales externas y visibles de esta clase. Garantizamos nuestra amistad con un apretón de manos, nuestro amor con un beso, nuestra lealtad con un saludo.

Las promesas de Dios:

Dos grandes signos visibles

De manera similar, los dos grandes «signos visibles» del evangelio se denominan así porque dramatizan las promesas del evangelio, y tienen como fin estimular nuestra fe, con el propósito de que las hagamos nuestras. En el bautismo la señal externa y visible es el agua. Esta representa el «lavamiento celestial», o la limpieza interior del pecado mediante la sangre

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