Lee libros útiles. Busca el compañerismo de amigos cristianos. Dedícate con ganas a alguna forma de servicio. Nunca dejes pecados sin confesar y sin perdón. No dejes nunca que un brote de rebeldía surja en tu corazón. Sobre todo, entrégate sin reservas cada día al poder del Espíritu Santo que mora en ti. De esta manera, paso a paso, adelantarás en el camino de la santidad, e irás creciendo hacia la plena madurez espiritual.
Los medios de crecimiento
Más adelante consideraremos los principales «medios de gracia», es decir, los canales que Dios ha elegido para encauzar su gracia hacia nosotros y fortalecernos. Aquí me limitaré a anticipar brevemente lo que allí elaboraré adecuadamente. ¿Cuáles son los medios por los cuales podemos asegurar el crecimiento cristiano? Si tomamos la analogía de un niño que va creciendo (analogía que usan mucho los escritores del Nuevo Testamento), tendremos la respuesta de inmediato. Aun cuando se combinan muchos factores para promover y salvaguardar el sano crecimiento del niño, hay dos que se destacan por su importancia. La primera y principal condición para el crecimiento físico es la regularidad de una dieta acertada, y para el desarrollo psicológico la seguridad de un hogar feliz. Encontramos un paralelo en el desarrollo de aquellos a quienes la Biblia llama «niños en Cristo».
Tomemos la cuestión de la dieta primeramente. Para el bebé se trata de la leche, proporcionada (por lo menos de acuerdo con la tradición antigua) cada cuatro horas. Hoy en día las madres tienden a alimentar a sus bebés guiándose más por la necesidad del bebé que por el reloj. Florence Nightingale, la pionera de la enfermería moderna, perteneciente a la vieja escuela, sin embargo, en su libro Notes on nursing (1859) y capítulo final se titula «Cuidando al bebé». Lo escribió y dedicó a su hija mayor. Ofrece allí siete condiciones para el crecimiento sano del niño, la cuarta de las cuales es «alimentarlo con comida adecuada a intervalos regulares». Lo explica así:
Debes tener mucho cuidado en lo que respecta a su alimento; serás estricta hasta el minuto para alimentarlo; sin darle demasiado cada vez (si el bebé vomita después de comer, es porque le has dado demasiado). Tampoco debe dársele poco. Sobre todo, nunca le des ningún alimento malsano ... Al bebé que ha sido destetado debe alimentárselo con frecuencia, a intervalos regulares, y no demasiado a la vez. Conozco a una madre cuyo bebé se encontraba en gran peligro un día porque sufría de convulsiones. Tenía alrededor de un año de edad. La madre explicó que había deseado ir a la iglesia; así que, antes de salir, le había dado sus tres comidas en una sola. ¿Era de sorprender que el pobre pequeño tuviera convulsiones?