Cómo crecer en la vida cristiana

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Los comienzos de la vida cristiana

La leche espiritual

De la sabiduría práctica de Florence Nightingale pasamos a unas instrucciones del apóstol Pedro: «Deseen con ansias la leche [espiritual] pura de la palabra, como niños recién nacidos. Así, por medio de ella, crecerán en su salvación, ahora que han probado lo bueno que es el Señor» (). ¿Qué es esta «leche pura» que necesitan los cristianos recién nacidos? Pedro la llama lógicos, en griego, lo cual puede significar «espiritual» (indicando que no se refiere a leche en sentido físico, literal) o «racional» (alimento para la mente, no para el cuerpo). Pedro retoma las referencias que acaba de hacer en cuanto a «la palabra de Dios que vive y permanece» (), y afirma que esa misma palabra de Dios, que es el instrumento del nacimiento espiritual (), es igualmente el instrumento para el crecimiento espiritual ().

Por cierto que a menudo se habla de la Palabra de Dios como el alimento para el alma. Su enseñanza sencilla es como leche y sus verdades más profundas como alimento sólido (; ). Sus preceptos y promesas son «más dulces que la miel, la miel que destila del panal» (; ver 119:103). Cuando los «comemos», se convierten en el gozo y la delicia de nuestro corazón ().

Más adelante volveré a ocuparme de la importancia de la lectura metódica de la Biblia, pero es oportuno destacar aquí la necesidad de la disciplina diaria de esta práctica. Es precisamente la regularidad lo que importa si hemos de hacer progresos espirituales firmes y parejos. Si nos empachamos con las Escrituras los domingos, o en algún congreso o conferencia cristiana, y prácticamente no nos alimentamos con ellas en otros momentos, no será de provecho. Un buen apetito es una señal confiable de salud espiritual, como lo es el apetito físico. Por cierto que es así con los niños. Todos habremos visto el rostro enrojecido del bebé que protesta a gritos porque se ha pasado la hora de su comida. Esto es lo que tenía en mente Pedro cuando dijo que debíamos «ansiar» la leche espiritual. Ya hemos aprobado lo bueno que es el Señor (), escribe Pedro; por lo tanto, ahora deberíamos tener la osada necesaria para buscarlo en su Palabra (). Sólo entonces podremos crecer en nuestra salvación, o como sería la traducción literal, hacia la salvación. Por esa vación aquí seguramente el apóstol se refiere a la santificación, y especialmente a liberarnos de síntomas de inmadurez tales como «toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidias y toda calumnia», cosas que ha mencionado ().

Mis notas

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