Dios destinó un día para el culto además del descanso. Es un día «consagrado al Señor o, en términos cristianos, «el día del Señor». Con seguridad que los creyentes han de querer aprovechar lo más plenamente posible esta provisión divina. Nuestros domingos son medios de gracia grandemente desaprovechados. Deberíamos usar sus horas en forma sabia y provechosa, para ir a la iglesia y confraternizar con otros cristianos, para realizar una sesión adicional de estudio bíblico, para hacer alguna lectura de literatura cristiana, para dedicar tiempo a la familia, visitar algún pariente anciano o discapacitado, y para algún tipo de servicio cristiano (enseñar en la Escuela Dominical, por ejemplo, o dedicarnos a la descuidada bendición de escribir cartas).
Los escribas y los fariseos arruinaron la buena ley de Dios cargándola innecesariamente con disposiciones detalladas, con el fin de especificar minuciosamente lo que estaba permitido, y lo que estaba prohibido el sábado. Jesús deliberadamente quebrantaba estas disposiciones, porque pertenecían a la tradición humana, no a las Escrituras. Por ejemplo, alentó a sus discípulos a cortar y comer espigas de trigo cuando tenían hambre, cosa que los escribas decían que era equivalente a cosechar, lo cual estaba prohibido en sábado. Jesús declaró que «el sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado» (). Jesús no adhería a la prohibición absoluta de toda actividad en sábado. Por cierto, que aceptaba el principio bíblico de un día de descanso y culto de adoración por semana, y también deberíamos aceptarlo nosotros. Pero aclaró que ciertas clases de trabajo podían y debían realizarse en sábado, sin quebrantar el principio; por ejemplo, tareas relacionadas con lo religioso (los sacerdotes en el templo, ), obras de misericordia (sanar a los enfermos, ), y otras tareas imprescindibles (por ejemplo, sacar una oveja caída en un pozo, ). Es legítimo aplicar esta enseñanza a las actividades de los clérigos, médicos y granjeros en nuestros días.
¿Cuál de los días de la semana deberíamos observar, entonces, como el día de descanso y adoración? El sábado era el día séptimo, y los Adventistas del Séptimo Día todavía insisten en guardar dicho día. Son personas excelentes (he conocido a muchos de ellos, en diferentes países), pero yo, por mi parte, creo que la importancia del cuarto mandamiento radica en el ritmo de uno en seis, no en la identidad del día. El cambio al primer día de la semana se hizo para conmemorar la resurrección de Jesús (), y hay indicaciones de que dicho día se adoptó como el día para el culto (por ejemplo, ; ).