Compromisos morales

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La vida del cristiano

7. No cometas adulterio

Los cristianos creen que el sexo es un buen don dado por un buen Creador. Creemos que desde el principio «Dios creó al ser humano a su imagen...hombre y mujer» (), que la sexualidad distintiva (la masculinidad y la feminidad) es, por consiguiente, creación suya, y que él instituyó el matrimonio (fue idea de él, no nuestra) para la mutua satisfacción de las partes, como también para la procreación de hijos. La definición divina del matrimonio es que «el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser» (). En otras palabras, el matrimonio es una unión monogámica y heterosexual, iniciada mediante un acto público de dejar a los padres y consumar la unión sexual. Jesús mismo avaló los dos textos de Génesis que acabo de citar, y afirmó: «Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre» (). Luego Pablo agregó el hermoso concepto de que marido y mujer, en su amor mutuo, han de reflejar las relaciones entre Cristo y su iglesia ().

Las prohibiciones cobran sentido una vez que se presenta este cuadro amplio y positivo. Es precisamente porque Dios ha instituido el matrimonio como el contexto adecuado para el disfrute sexual que lo prohíbe en cualquier otro contexto. Se condena explícitamente el adulterio porque, al ser una relación sexual entre una persona casada y alguien que no es su esposo o esposa, constituye el ataque más directo al matrimonio, ya que, probablemente mediante engaño, le niega a la otra parte la fidelidad originalmente prometida y entorpece el desarrollo adecuado de los hijos. Pero otras formas de inmoralidad sexual están incluidas implícitamente porque ellas también socavan el matrimonio. La fornicación, o sea el sexo entre personas no casadas, y que incluye a las partes deseos de compromiso antes del casamiento. Puede, además, volverse cruel al despertar en una de las partes deseos de correspondencia. Puede, además, volverse cruel al despertar en una de las partes deseos de correspondencia. Una relación duradera, que la otra parte no esté dispuesta a cumplir. Finalmente, una pareja homosexual ha de ser considerada por los cristianos y debería ser considerada por todos) no como una alternativa legítima al matrimonio heterosexual, como sostiene la comunidad gay, sino como algo incompatible con el orden natural creado por Dios. La única experiencia del «solo sexo» o la «sola carne» autorizada por Dios es la que se da en la monogamia heterosexual.

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