Compromisos morales

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La vida del cristiano

mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea» ().

Prohibir el robo es, además, alentar a la gente a ganarse el pan, de modo que esté en condiciones de sostenerse ella misma y su familia, y también de compartir con los pobres. Pablo da a un converso que antes había sido deshonesto las notables instrucciones que siguen: «El que robaba, que no robe más, sino que trabaje honradamente con las manos para tener qué compartir con los necesitados» (). De ladrón a trabajador y enseguida a benefactor: ¡Sólo el evangelio puede lograr semejante transformación!

9. No des falso testimonio contra tu prójimo.

Los mandamientos 6, 7, y 8 están destinados a proteger la vida de las personas (contra el asesino), el hogar y la familia (contra el adúltero o la adúltera), y la propiedad (contra el ladrón), mientras que el noveno mandamiento protege la reputación de las personas (contra el falso testigo). El buen nombre es la posesión más valiosa, en efecto, «vale más ... que las muchas riquezas, y más que oro y plata» (). Quitárselo a alguien es una especie de robo; destruirlo es una especie de asesinato.

El primer contexto al que pertenece este mandamiento es el tribunal de justicia. Mientras el juez y el jurado escuchan la acusación y la defensa, el destino de la persona acusada está en manos, fundamentalmente, de los testigos; estos dan testimonio bajo juramento, y luego se someten a las preguntas y las repreguntas. El perjurio es una ofensa extremadamente infame. Pero no es desconocido. Jesús no es el único detenido que ha sufrido a manos de testigos falsos. El falso testimonio puede ocurrir, también, en el contexto del hogar, en los lugares de trabajo, o en la comunidad más amplia, en forma de calumnia o chismes maliciosos.

La prohibición del falso testimonio implica la responsabilidad de ser un testigo veraz. La verdad debe importar a todos los seguidores de Jesucristo, porque él afirmó que él mismo era la verdad, y agregó que había venido a dar testimonio de la verdad. Las mentiras y las evasivas deben ser abominables para todo cristiano. Nuestra palabra debe ser conocida como una palabra confiable, y por sobre todo debemos dar testimonio de Jesucristo en forma valiente.

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