Cómo llegar a ser cristiano

Página 8

Los comienzos de la vida cristiana

Sentí que confiaba en Cristo, en Cristo solo para la salvación; y se me dio una seguridad de que él había quitado todos mis pecados, los míos propios, los míos propios, y que me había salvado de la ley del pecado y la muerte». Las palabras operativas son las de que ahora confiaba «en Cristo solo para la salvación». Durante años había confiado en sí mismo (en sus creencias ortodoxas, en sus obras de caridad, y en su celo religioso); pero ahora por fin llegaba al punto de depositar su confianza en Cristo como su Salvador. Nosotros también tenemos que hacer esto mismo.

Tercero, ser cristiano es obedecer a Cristo como nuestro Señor. Porque Pablo escribió acerca de conocer a «Cristo Jesús, mi Señor». El señorío de Jesús es un concepto muy descuidado en nuestros días. Seguimos dándole crédito de labios para afuera, a menudo nos referimos a Jesús cortésmente como «nuestro Señor». Pero él sigue preguntando, como lo hizo en el Sermón del Monte: «¿Por qué me llaman ustedes "Señor, Señor", ¿y no hacen lo que les digo?» (). «Jesús es el Señor» es la confesión cristiana más antigua de todas (véanse ; ; ), y tiene enormes consecuencias. Porque cuando Jesús es verdaderamente nuestro Señor, él dirige nuestra vida, y nosotros le obedecemos con gusto. Más aún, colocamos todos los aspectos de nuestra vida, bajo su señorío: nuestro hogar y nuestra familia, nuestra sexualidad y nuestro matrimonio, nuestro trabajo o falta de trabajo, nuestro dinero y nuestras posesiones, nuestras ambiciones y nuestros momentos de ocio.

Compromiso con Cristo

Hemos visto que, esencialmente, el cristianismo es Cristo. Se trata de una relación personal con Cristo como nuestro Salvador, Señor y Amigo. Mas, ¿cómo se logra el compromiso con él de este modo? Quiero sugerir que tenemos que dar los cuatro pasos que siguen: admitir, creer, considerar y hacer.

Algo para admitir

El primer paso que debemos dar es el de admitir que (para valernos del vocabulario tradicional) somos «pecadores» y que necesitamos un «Salvador». Por «pecado» la Biblia quiere decir egocentrismo. En el orden de Dios tenemos que amarle a él primero, luego a nuestro prójimo, y finalmente a nosotros mismos. El pecado consiste precisamente en invertir por completo este orden. Consiste en ponernos a nosotros mismos en primer término, luego a nuestro prójimo (cuando nos conviene), y a Dios en algún punto distante más atrás.

Mis notas

8 / 125 · 5% del libro

🎙 Nota de voz Sin grabar