La lectura de la Biblia y la oración

Página 86

La vida del cristiano

Muchos cristianos tienen una lista de oración de algún tipo. Nos ayuda a ser metódicos. En ella probablemente incluyamos nuestra familia y nuestros amigos, parientes, discípulos, compañeros de trabajo, y los líderes y miembros de la iglesia. También hemos de recordar de tiempo en tiempo a los gobernantes, a otros dirigentes nacionales que tienen influencia en la vida pública, y a determinadas personas que aparecen en los diarios. Nuestra preocupación cristiana ha de expresarse en nuestras oraciones. Posiblemente sea una lista larga que nos resulte una carga demasiado pesada, incluso inmanejable. Una manera de evitar esto es orar por unas cuantas personas especiales diariamente, por otras semanalmente, y luego tener una lista más larga de los que queremos recordar una vez por mes o de tanto en tanto.

Cualquiera sea el sistema que adoptemos, es sensato mantenerlo elástico y adaptable. A mí me gusta anotar en forma especial a las personas que me han pedido que ore por ellas en relación con alguna necesidad particular; alguien que tiene que enfrentar un examen o una cirugía, tal vez, alguien que está muy cerca del reino de Dios o que acaba de recibir a Cristo, o alguien que tiene que tomar alguna decisión importante o que está atravesando una situación de mucha tensión. Luego, a medida que van surgiendo y desapareciendo diferentes crisis, resulta natural agregar algunas personas a la lista y tachar a otras. Anotar las oraciones que hacemos también aumenta nuestras esperanzas, mientras acudimos a Dios en busca de respuestas

4. La mirada orientada hacia el pasado

Esto debería impulsar a la acción de gracias, lo cual difiere de la adoración. En la adoración alabamos a Dios por lo que él es en sí mismo; en la acción de gracias reconocemos con gratitud lo que él ha hecho por nosotros y por otros. A los israelitas se los animó a recordar toda la bondad de Dios para con ellos, «pero muy pronto olvidaron sus acciones» () y el pueblo se volvió ingrato. Es de esperar que nosotros no cometamos el mismo error. Es bueno que nos exhortemos a nosotros mismos a recordar y a expresar agradecimiento, como lo hizo el salmista: «Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios» ().

En el «Libro de oración episcopal» encontramos una síntesis maravillosamente completa sobre los motivos por los cuales agradecer a Dios: primero, «por nuestra creación, preservación y todas las bendiciones de esta vida», luego «sobre todo por tu amor

Mis notas

86 / 125 · 68% del libro

🎙 Nota de voz Sin grabar