La cena del Señor

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La vida del cristiano

El equivalente de la cena del Señor en el Antiguo Testamento era la pascua, que se celebraba una sola vez al año. A los israelitas se les indicó que cuando sus hijos les preguntaran, «¿qué significa para ustedes esta ceremonia?», ellos debían explicar los orígenes en la época del éxodo de Egipto (Éxodo 12:25–27). De forma semejante, es importante que nosotros preguntemos y contestemos interrogantes acerca del significado del servicio de comunión. Voy a sugerir que tiene cuatro temas principales.

1. Recordación

El significado más simple y más obvio de la cena del Señor es que conmemora la muerte de Jesucristo en la cruz. Según el relato más antiguo sobre su institución, preservado por Pablo, Jesús tomó el pan y lo partió, se refirió al mismo como su cuerpo, y dijo «hagan esto en memoria de mí». Del mismo modo, después de cenar, tomó una copa, se refirió a ella como el nuevo pacto en mi sangre, y repitió el mismo mandato, «hagan esto, cada vez que beban de ella, en memoria de mí» (). De manera que tanto por lo que hizo con el pan y el vino (partiendo el primero, vertiendo el segundo) y por lo que dijo de ambos («este es mi cuerpo, esta es mi sangre»), estaba llamando la atención a su muerte y al propósito de ésta, e invitándolos a recordarlo de esta forma.

Por ejemplo, la tercera exhortación en el servicio episcopal instituido en 1662 dice:

Con el fin de que siempre recordemos el extremadamente grande amor de nuestro Maestro y único Salvador Jesucristo, que murió por nosotros, y los innumerables beneficios que por su precioso derramamiento de sangre ha obtenido para nosotros, ha instituido y ordenado sagrados misterios, como prendas de su amor, y para una continua recordación de su muerte, para nuestro gran e interminable consuelo.

Más sencillamente, podemos decir que la cena del Señor fue ordenada «para la continua recordación del sacrificio de la muerte de Cristo, y de los beneficios que como consecuencia recibimos». Con el fin de estimular la mente y la memoria, el ministro que oficia imita las acciones y repite las palabras de Jesús en el aposento alto. Es esencial que lo que dice sea audible y lo que hace sea visible para la congregación, a fin de que podamos ver, oír, entender y recordar, tal como los apóstoles tienen que haber hecho durante la última cena con él.

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